Un gran HOLA a todos!
Acabo de regresar de Santa Cruz, Bolivia, donde pasé dos semanas maravillosas. Trabajé en una feria de fútbol con la estrella boliviana, Marco Antonio Etcheverry y el entrenador vasco, Jabier Azkargorta, quien en el año 1994 llevó a Bolivia al mundial; creo que después de un siglo. Pues fue una experiencia increible estar en el oriente de mi país, en una época crítica, politicamente hablando. Yo nací en el oeste y la división de ideologías con el gobierno de Evo Morales se ha hecho profundamente visible. Sin embargo, la hospitalidad de parte de mis huéspedes cruceños fue alentadora. El clima, un promedio de 26 grados centígrados cada día, con un sol brillante, siento yo es el impulso al buen humor, la alegria, y la simpatía en general de los nativos. Ese mismo clima es lo que nutre a la rica naturaleza que crea maravillosas sinfonías de día y de noche, particularmente en las afueras de la ciudad.
Este viaje me hizo ver mucho más de cerca, pero me concentré particularmente en ese verde mágico que tendemos a menospreciar. Siento que esa vida, de la naturaleza, es el mayor tesoro del contienente sudamericano.
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